Golpeando. Gerundio. Forma no personal del verbo, con terminación regular en ando o iendo, que expresa una acción durativa o imperfectiva, o desempeña una función adverbial.
Una definición gramaticalmente explícita, que ilustra a la perfección una situación de implacable perseverancia en la cotidianidad de nuestras inciertas vidas.
No obstante, Unsain desoye la gramática, para dar una visión artísticamente contundente, dura, directa e incisiva, con ganas expresas de KO por la vía del cloroformo, como se diría en el argot pugilístico, a la mediocridad de nuestros políticos, a la insolvencia de nuestra economía, a la incapacidad de nuestros intelectuales, a la inconciencia de nuestro sistema educativo, a la constante indecisión de nuestros gobernantes, a la manipulación de los medios de comunicación y, sobre todo, a la falta real de Libertad.
Golpeando enérgicamente, sin piedad, pero con conciencia y justicia, a la destrucción del medio ambiente, a la inseguridad ciudadana, a la falta de escrúpulos, al narcotráfico, a los negocios ilícitos, al poder de las farmacéuticas, a las dictaduras y adoctrinamientos.
Golpeando enérgicamente, sin piedad, pero con conciencia y justicia, a la destrucción del medio ambiente, a la inseguridad ciudadana, a la falta de escrúpulos, al narcotráfico, a los negocios ilícitos, al poder de las farmacéuticas, a las dictaduras y adoctrinamientos.
Su perseverancia en los golpes a todo lo malo que los dioses envían a la Humanidad, lo plasma en un magnífico óleo sobre lienzo de 150 x 100 cm., pintado a la encáustica sobre madera. Y lo manifiesta a través de una mujer boxeadora.
El noble arte del pugilismo, que el marqués de Queesnberry ordenó en normas y reglas en el Londres de 1867, permite en el siglo XXI boxear a la mujer, ofreciendo el reverso de la fragilidad, sin perder feminidad, y con capacidad moral y física de enfrentarse a la furia de Hades o a los castigos de Zeus, esgrimiendo una potente derecha, mientras se protege el rostro con la izquierda.
Técnicamente, se reduce a este concepto la obra. Pero Tere Unsain no se queda en la crítica por si misma, sino que plantea al espectador que actúe interactivamente con la obra. Para ello, a nivel expositivo, ha realizado una imagen fotográfica de la misma, y a través de una serie de piezas de metacrilato, invita al espectador a participar en la obra, y a que manifieste libremente a lo que golpearía, a lo que se siente más identificado para lanzar ese SOS contra los graves y aparentemente no solucionables problemas que atacan a la sociedad del siglo XXI.
A esos temas que preocupan al Ser Humano, en la cotidianidad de su vida y que le impiden ser libre y feliz: el desempleo, las deudas, la falta de salud, y, sobre todo, la negatividad que lo envuelve, el esfuerzo titánico para salir adelante, la conciencia de sentirse pequeño e indefenso, sin un dios que abogue por su causa.
Golpeando a la ira, a la envidia, a la lujuria, la rabia, la impotencia y la falta de honradez, pero sin obviar la esperanza de regeneración de la condición humana, ya que, como el Ave Fénix, sin dejar de golpear y defenderse, debe renacer con alegría del imperio de Caos, que fue el primer dios que existió, y que sigue permaneciendo sin realidad mitológica.